¿Cuánto estás dispuesto a invertir en tu tranquilidad?

En los últimos meses he tenido varias reuniones con posibles clientes, que he asesorado y se han quedado muy contentos con la reunión y con el asesoramiento, ya que a pesar de llevar varios años ejerciendo la actividad nadie les había explicado cuáles eran sus obligaciones, o qué se podían deducir, qué y cómo debería ser su documentación, no los habían corregido en los errores que estaban cometiendo en aras de que cumplieran con la legislación vigente.

Una vez terminada la reunión se les pasaba la propuesta para trabajar con nosotras, y la propuesta les parecía “cara porque había otras asesorías que les ofrecían un precio mucho menor”.
Es verdad que hay otras asesorías que ofrecen un precio más bajo, pero cabría preguntar ¿qué servicios les pueden ofrecer por esos precios? Si con única reunión eres consciente de que hay varias obligaciones que no se están cumpliendo e información que no tienes, ¿crees que estás tributando por la cantidad adecuada?, ¿te estás beneficiando de todas las deducciones posibles? o incluso más grave por las implicaciones fiscales que tiene, ¿estás dejando de tributar lo que te obliga la ley?

Una vez hecho este análisis previo, la siguiente pregunta que uno debe hacerse, es ¿cuánto estoy dispuesto/a a invertir en mi empresa y en mi tranquilidad? ¿Cuáles son las consecuencias de no hacer un buen trabajo contable y fiscal?:

1.- No cumplir con los requisitos formales en tus facturas de venta, donde indicas un impuesto no acorde a la realidad, puede suponerte una liquidación por parte de la administración por IGIC que has dejado de ingresar, o que has repercutido al cliente aunque no te correspondiera.
2.- No cumplir con los requisitos formales en las facturas de compra puede suponer que en una inspección no sea admitido el documento, y te giren una liquidación por no admitir la deducción de IGIC o del gasto.
3.- No hacer correctamente la contabilidad puede suponer que no se admita la deducción de los gastos o de los impuestos. También puede suponer que no se liquiden adecuadamente las retenciones.
4.- Desconocer cuáles son los conceptos por los que puedes deducir, supone una mayor tributación porque estás tributando por unos beneficios que no tienes.

Estas consecuencias van a acompañadas de sus respectivas sanciones, y aquí sólo hemos nombrado las consecuencias relacionadas con la fiscalidad, de las que la Administración puede obtener una recaudación extraordinaria respecto a nuestras autoliquidaciones ordinarias.

Las empresas de más éxito perciben la información y los resultados como una de las claves del crecimiento; y es por ello por lo que invierten lo necesario en buenos asesores, que  les ayuden a tener mejor información financiera y mejores resultados. Y tu, ¿cuánto estás dispuesto a invertir en tu tranquilidad?

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