Caminar con los clientes.

Hoy tuvimos una reunión con un cliente para hacer un análisis de la evolución de la empresa, y ver aquellos puntos en los que debemos seguir trabajando. Esta reunión nos ha hecho pensar en el camino que hemos recorrido desde que el cliente comenzó a trabajar con nosotras en febrero del 2017.

En nuestra primera visita detectamos muchas irregularidades en su contabilidad y  fiscalidad, que podrían tener consecuencias graves para la empresa.
Una vez que pusieron su empresa en nuestras manos hemos cambiado considerablemente la imagen de la empresa a nivel contable y financiero, hemos regularizado su situación fiscal, y además hemos trabajado con ellos en algunos de los principales retos que afrontan las empresas:

1. La interpretación y valoración de la información contable y financiera. Hemos trabajado este punto a través de charlas sobre interpretación de los números de su empresa, y también en las reuniones, explicando qué significa lo que estamos mostrando.

2. Establecer objetivos a medio y largo plazo, para saber donde quiere llevar la empresa. Estableciendo objetivos a medio plazo, saber qué es lo que quiere hacer. En este punto todavía queda la parte de integrar al resto del equipo en los objetivos.

3. La planificación económico financiera, estableciendo los recursos que necesitamos y estudiando de dónde se van a obtener.

4. La mejora tecnológica de la empresa. Se ha mejorado considerablemente el sistema de controles de la misma, el sistema de facturación, cobros, y stock.

5. Los procesos de trabajo son manuales y sin planificación. Se está mejorando en este reto, aunque nos queda seguir avanzando en ello.

6. Conocimiento de conceptos contables básicos como gasto frente a pago, ingreso frente a cobro, inversiones respecto a gasto y pago.

Aunque hemos avanzado considerablemente en el trabajo a realizar, aún queda más camino por recorrer, seguir avanzando y profundizando en estos retos anteriores y abarcar otros nuevos.

Es evidente que los cambios, ni los personales ni el de nuestras empresas, se hacen de un día para otro, que todo conlleva un proceso, y sin ese proceso ni nuestro cerebro ni la estructura de nuestra empresa, pueden hacer el cambio. Hay personas y empresas que son más flexibles y más capaces de asumir los cambios con mayor velocidad y otras menos. No pensemos que por hacer los cambios más despacio lo estemos haciendo mal. Aceptar el propio ritmo es fundamental para valorar el camino recorrido, pararse a observar el punto de partida, y seguir avanzando. Si nos olvidamos de lo que hemos andado, quizá podamos perder impulso para seguir hacia nuestro objetivo.

Acompañar a un empresario en su cambio, en el camino hacia lo que quiere, es una grata sensación, y más cuando ves los avances que ha realizado, y que esos avances van mejorando su día a día.

Si deseas llevar a cabo un cambio en tu empresa, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.

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